Por Valle de Pineta con silla de ruedas

Publicado el 7 comentariosPublicada en Aragón, Viajes Nacionales

Disfrutar por Valle de Pineta con silla de ruedas es una de las sensaciones mejores que he tenido y que más me ha emocionado.

Corrían los años 80 y me marché con unos amigos a dormir en tienda de campaña en acampada libre en el Valle de Pineta donde los coches ya no pueden seguir, entonces caminaba con muletas y aparatos ortopédicos y fue toda una aventura llegar hasta los Llanos de Lalarri en otoño, disfrutando del paisaje otoñal, cascadas de agua sin control, disfrutar con el trinar de los pájaros…. Acabé bastante cansado y dolorido ya que fueron casi 5 kms entre subir y bajar por terreno pedregoso e irregular.

Ahora he vuelto de nuevo pero cómodamente sentado en mi silla de ruedas y me plantee como un reto realizar este mismo camino más de 30 años después y con ayuda de la tecnología en mi scooter eléctrico, en otoño, los colores de gran variedad e intensidad dominando los ocres, las montañas desnudas muestran todo su erotismo, otros pájaros continúan trinando y el agua brava sigue cayendo sin control, así que únicamente dos cosas habían cambiado y las dos positivas, ya no subiría de pie sino cómodamente sentado en mi #asaltomóvil y me acompañaba mi chica, Eva, y los dos íbamos a disfrutar como si fuera la primera vez.

El camino es pedregoso y en muchos tramos amortiguado con un manto de hojas que el otoño nos deja para constatar que es un lujo poder pasear por este paraje en el que la aventura comienza cuando los coches ya no pueden avanzar, entonces es el hombre y la naturaleza mano a mano. Una naturaleza salvaje que se muestra a todos aquellos que quieren contemplarla y disfrutarla.

Los colores son una superproducción cinematográfica exuberante mezclándose en perfecta armonía los verdes perennes con los ocres y amarillos del bosque caducifolio, el sol juega con esos colores provocando en el viajero un timbal de emociones y sensaciones que explotan como el agua cayendo sin control desde las mayores alturas de la Península Ibérica produciendo una música celestial acompañada por el trinar de los pájaros y alguna suave brisa que hace que las hojas de los árboles nos acaricien en su llegada a nutrir el manto de hojas que adorna el camino rodeado de árboles tan frondosos que apenas si entra algún rayo de luz.

Es una de las aventuras que más me ha emocionado pues pensé que no volvería a disfrutar de uno de los lugares con más magia y belleza que conozco. La batería del scooter fue el único límite que encontré para no llegar hasta el final, aunque el recorrido es inmensamente bello desde los primeros metros por lo que da igual el final porque disfrutaremos desde el principio en un paseo inolvidable que os recomiendo.

El camino es pedregoso y el manto de hojas esconde algunas trampas por lo que os recomiendo que uséis scooter eléctrico o silla de ruedas de funcionamiento o ayuda eléctrica, por lo demás el camino es amplio, divertido, se atraviesan varios cauces secos en otoño, pero con los que habrá que tener cuidado en primavera con el deshielo. Si vamos acompañados disfrutaremos más compartiendo nuestra experiencia que insisto, es de las mejores que he vivido.

Como siempre en la imagen de portada del blog podéis pinchar para ver el vídeo de mi experiencia en Valle de Pineta o directamente en Youtube pinchando aquí.

Dónde comer: Dos restaurantes cojonudos en el Pirineo Aragonés.

Dónde dormir: Centro de Vacaciones Ligüerre de Cinca. Con encanto y accesible con silla de ruedas

Otros lugares accesibles con silla de ruedas: Ainsa con silla de ruedas Parapente accesible en Castejón de Sos.