Los puse en una silla de ruedas y se quedaron en silencio

Hay cosas que no se entienden hasta que se viven.
Y el turismo accesible es una de ellas.

Durante esta experiencia con alumnos y profesores de la Escuela de Turismo de Zaragoza, el aula salió a la calle y el aprendizaje se hizo real: recorrer la ciudad en silla de ruedas, intercambiando papeles y miradas, para descubrir en primera persona lo que significa la accesibilidad… y lo que significa su ausencia.

CUANDO EL TURISMO DEJA DE SER TEORÍA

En clase se habla de destinos, servicios, experiencias, sostenibilidad.
Pero pocas veces se habla de barreras.
Y casi nunca se viven.

Ese día, los alumnos dejaron de ser estudiantes para convertirse en usuarios reales de la ciudad. Bordillos, pendientes, pavimentos, accesos, tiempos… Todo aquello que suele pasar desapercibido se volvió protagonista.

El silencio no fue casual.
Fue comprensión.

EL INTERCAMBIO DE PAPELES QUE CAMBIA MIRADAS

Yo estoy acostumbrado a moverme por el mundo en silla de ruedas.
Ellos no.

Durante el recorrido, los papeles se intercambiaron:

  • Yo guiaba desde la experiencia

  • Ellos avanzaban desde la incertidumbre

  • La ciudad hablaba por sí sola

En pocos minutos, el turismo dejó de ser una asignatura y pasó a ser responsabilidad profesional.

POR QUÉ ESTO ES FORMACIÓN (Y NO SENSIBILIZACIÓN)

Esto no va de “concienciar”.
Va de formar mejor.

Un profesional del turismo que no entiende la accesibilidad:

  • Diseña destinos incompletos

  • Excluye sin querer

  • Pierde calidad y competitividad

Cuando la accesibilidad se vive, ya no se olvida.
Y eso marca la diferencia entre un discurso bonito y un turismo bien hecho.

EL TURISMO ACCESIBLE SE APRENDE VIVIÉNDOLO

No hace falta inventar nada.
Hace falta salir del aula.

Esta experiencia demuestra que:

  • La accesibilidad no es un añadido

  • Es parte del turismo profesional

  • Y empieza en la formación

Porque el turismo del futuro se decide hoy, en cómo enseñamos a quienes lo van a construir.

CONCLUSIÓN

El turismo accesible no se explica.
Se vive.

Y cuando se vive, ya no hay vuelta atrás.

Si formas parte del sector turístico, educativo o institucional y crees que la accesibilidad debe enseñarse desde la experiencia real, hablemos.

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